EL ADELANTADO DE SEGOVIA
24 julio 2009
Vuelvo de unas cortas vacaciones y me hacen llegar, yo
no suelo estar al tanto de esas publicaciones gratuitas, un par de entrevistas
en las que Glenn Murray se refiere a mi persona, no puedo interpretarlo de
otro modo siendo yo el único patrón de la Fundación Real Ingenio de la
Moneda de Segovia que lo es como miembro de San Quirce y haciendo él
referencia a la actuación de los académicos de esta Corporación en dicho
Patronato.
Lo que de mí dice, lo que he hecho antes y ahora, me ha provocado dudas sobre
si actuar guiado por una u otra de las muy españolas sentencias: "a
palabras necias, oídos sordos" o "el que calla otorga", la
primera de ámbito más privado, más público la segunda, ha sido este
componente el que a la postre me ha decidido a escribir esta nota.
Hablo representándome solo a mí mismo y nadie vea otra cosa que una íntima
necesidad de establecer líneas que ni mi trayectoria profesional y trabajo,
ni mi dignidad y honor permiten sean traspasadas impunemente. También para
que los lectores conozcan algunos pormenores que la intencionalidad de algunos
y la prudencia de otros han mantenido fuera del conocimiento público.
Porque Glenn Murray dice de mí una sarta de falsedades e inexactitudes
y tal cantidad de errores, que sin creer, a pesar de su reiteración en los
medios de comunicación como un soniquete que espera acabe calando en cierta
gente, que diga mentiras no puedo entenderlo sino como una pérdida de su
capacidad de discernir y analizar, quizás debida a tanto jalearle anónimamente
en esos subproductos de la democracia, los blogs, y a los agasajos y premios
sobrevenidos casi repentinamente, en tan corto intervalo temporal han
sucedido, cosa que casi comprendería de tantos como han sido, así es el espíritu
humano.
Dice Glenn que los académicos de San Quirce (recuerden, solo yo como tal)
"han aprovechado su amistad con ciertos políticos para posicionarse en
la Fundación", donde "con afán de cobrar y figurar, votan en
contra de los verdaderos expertos". Dice más cosas, pero con estas
basta.
Que se sepa: yo fui elegido miembro del Comité Científico de la Fundación
en la Sesión constituyente del Patronato el 23 de mayo de 2003. La propuesta
de mi nombramiento para este Comité, como historiador de la Ciencia y la
Tecnología, fue hecha por el mismo Glenn Murray. También desde aquella fecha
represento a la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce en el
Patronato. No ha sido pues ni la "amistad con ciertos políticos" ni
"pertenecer a una camarilla", ni "colocado por la concejala de
Patrimonio", lo que me llevó a ser y mantiene como Patrono de la Fundación.
Sin embargo, ya no soy miembro del Comité Científico de la misma, pero no
por haber sido "destituido", sino porque estatutariamente la duración
del nombramiento es de cuatro años que se cumplieron en 2007 coincidiendo
precisamente con el relevo en la Presidencia de Gonzalo Anes, a petición
propia y por creer finalizada una época constituyente y de puesta en marcha
de la Fundación, con el consecuente replanteamiento del trabajo en el
Patronato, lo que llevó a dejar en suspenso la constitución de un nuevo
Comité; comité que, dicho sea de paso, su coordinador Glenn Murray nunca
reunió y al que solo realizó consultas por escrito; una, por ejemplo,
relativa a la supresión de la segunda planta del cuerpo de guardia, único
resto en Segovia de una arquitectura de hierro característica de la época y
a la que yo, siguiendo acuerdos de la Academia de San Quirce, contesté
manifestándome en contra, Glenn a favor, para que se viera mejor el Alcázar
desde el patio del Ingenio.
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En cuanto a "cobrar y figurar", ni yo, ni que
tenga noticia de ello, ninguno de los miembros del Patronato ha cobrado nada
nunca, los que asisten viniendo de Madrid se pagan su desplazamiento y no hay
dietas y por mi parte ni siquiera he faltado nunca a una de mis clases por
asistir al Patronato. Sin embargo Murray (y no tengo nada en contra, salvo que
se oculten o tergiversen las cosas) sí ha cobrado siempre, sea sueldo, asesorías,
colaboraciones, desplazamientos o cualquier gasto relacionado con la que se
suponía su función desde la época de Euromint (en la que yo mismo escribí
un duro artículo en su defensa contra un concejal del que dependía en el
gobierno municipal de entonces), supongo que cualquier ciudadano puede
consultar lo que ha cobrado y en qué conceptos. En realidad, se podría decir
que no ha dado puntada sin hilo.
Y como no puedo, las deliberaciones de un Patronato no son públicas aunque lo
puedan ser sus actas, no son lo mismo, y aunque últimamente haya ruedas de
prensa paralelas, no puedo, digo, decir las razones que se dieron para
rechazar a Glenn Murray como representante de la Asociación de Amigos de la
Casa de la Moneda (de la que soy miembro con las cuotas al día desde el
principio), pero la decisión ni es ilegal ni los argumentos de quienes
votaron en contra ilegítimos ni, desde luego, significa que esta Asociación
quede fuera del Patronato ni que Glenn no pueda colaborar o influir a través
de ella o su representante.
Tampoco significa dejar fuera a "los verdaderos expertos", lo que me
lleva a preguntarme ¿en qué es verdaderamente experto Glenn Murray? Porque
resulta que nadie adjetiva esta calificación. Yo le considero un experto (ver
artículo referido más arriba), pero vista la amplitud de que parece se le
dota, quizás haya que perfilarlo un poco.
Veamos: "mis publicaciones nunca han tenido por énfasis (sic) el estudio
detallado de históricas obras en la Ceca, sino la historia de la producción
de monedas, política monetaria, cantidades acuñadas, tipos de moneda,
etc" (Glenn Murray), lo que ya parece más preciso, sobre todo si es de
su propia pluma. En realidad, Glenn no sabe casi nada de historia de la
arquitectura, ni de arqueología, ni de hidráulica, ni de mecánica, ni de
hidrogeología (vuelve y vuelve con esa historia del dragado como solución a
las periódicas inundaciones; pregunten, pregunten los interesados de verdad a
los especialistas, que los hay, segovianos, colaboran con el Patronato);
tampoco creo que pueda considerársele experto en museología ni museografía
por mucho que sea suya, nadie se lo niega, la inicial propuesta de cómo
organizar el espacio del futuro edificio rehabilitado.
Daré un último ejemplo. Cuando invitado por el Patronato y sin recibir
emolumento alguno, Juan Antonio Folgado presentó en junio de 2008 un
"Estudio previo sobre la viabilidad (económica) de la Casa de la Moneda
de Segovia", detallado, preciso, riguroso y especializado, desde luego
independiente salvo obsesiones, al día siguiente Glenn Murray se encontró
conmigo y, no se cómo lo habría conocido o si lo había hecho realmente, lo
descalificó de punta a cabo arguyendo que era excesivo y desconocedor de lo
que sería la instalación en el futuro y que él sabía perfectamente cómo
podría hacerse de mejor manera. En fin.
He escrito todo esto con verdadera tristeza. Pero no he podido dejar de
hacerlo. No quiero polémicas ni me gustaría contestar a ningún escrito que
pretenda responder a éste. Hay líneas que no se deben traspasar. Glenn
Murray debería pensar más lo que dice y lo que se escribe sobre lo que dice.
O pedir ayuda, quizás a un especialista.