Hace un año, Pedro Arahuetes, alcalde de Segovia,
afirmó en una entrevista en Punto Radio que recogió EL NORTE DE
CASTILLA, que el 2009 sería «un año muy bonito» para Segovia. En
aquella ocasión manifesté que esa frase ponía en evidencia la
distancia de Pedro Arahuetes de la realidad de la ciudad y de los
segovianos. Y señalé que quizá 2009 fuera a ser un año muy bonito
para Pedro Arahuetes, pero no para la inmensa mayoría de los habitantes
de la ciudad de la que es alcalde el regidor socialista.
La situación económica y las previsiones de cierre
de PYMES, incremento del desempleo y precarización de las condiciones
de vida de la mayoría de los segovianos fueron las que me condujeron a
tal afirmación. Segovia tiene un alcalde muy insensible, o un político
que rige la Casa Consistorial que ignora la realidad de las
circunstancias en las que viven sus conciudadanos. Entonces pedí perdón
a los segovianos por la vergüenza ajena que me daba esa afirmación de
Pedro Arahuetes. Hoy, con el año vencido, reitero esa petición de
disculpas.
El 'año bonito' de Pedro Arahuetes ha sido el del
cierre definitivo de Primayor Elaborados. El desempleo en noviembre había
crecido cerca de un 35% respecto al año anterior y los expedientes de
regulación de empleo se han multiplicado en Segovia. Las organizaciones
de atención a personas en riesgo de exclusión en nuestra ciudad han
comprobado cómo las peticiones se incrementaban cada mes hasta alcanzar
cifras nunca conocidas con anterioridad. El sector del comercio y los
autónomos se han visto envueltos en una espiral de impagos y morosidad
que ha hundido muchos negocios y tiene al borde del colapso muchos
otros. A pesar de los intentos de maquillaje de datos del Ayuntamiento y
del buen tiempo, el número de visitantes que han venido a Segovia
capital ha descendido, lo mismo que han caído las pernoctaciones y la
cantidad de dinero que cada turista gasta en nuestra ciudad. Este es un
aspecto del 'año muy bonito' de Pedro Arahuetes.
Pero, además, el 'año bonito' de
Arahuetes ha sido el de las inundaciones, los retrasos y los sobrecostes
en las obras de la Ceca. Ha sido también el año de un
nuevo aplazamiento de la recuperación del Teatro Cervantes. Y el de la
utilización continua del necesario Palacio de Congresos como arma
partidista y elemento de confrontación en lugar de oportunidad para la
colaboración y el consenso. Es cierto que ha sido el año de la
inauguración del aparcamiento de Padre Claret, que debió producirse en
2008, y el de la remodelación de la calle José Zorrilla, una de las
pocas vías del mundo con sentido de tráfico rodado permanentemente
provisional. Como han sido permanentemente provisionales las decisiones
sobre los horarios de los Avant que salen y llegan de Segovia, los
cambios de criterio en la venta de billetes en los trenes de alta
velocidad y el ridículo de la ampliación provisional del aparcamiento
de Guiomar, que sería de risa sino afectara triste y cotidianamente a
la calidad de vida de miles de segovianos.
El 'año bonito' de Arahuetes ha sido el año en que
el alcalde de la ciudad ha decidido que rechazará la construcción de
132 viviendas protegidas por parte de la Junta, a pesar de acuerdos
firmados, mociones aprobadas por unanimidad y una oferta de la
Administración Autonómica difícil de igualar. Ha sido el año del
desmantelamiento de Segópolis y el Plan Estratégico de Segovia. Ha
sido el año en que el alcalde de Segovia ha decidido lanzar un órdago
solitario sobre ese recurso prioritario que es el agua, en lugar de
buscar una solución consensuada con los municipios del entorno de
Segovia y solicitar conjuntamente una infraestructura que deben
proyectar y costear el Ministerio de Medio Ambiente y la Junta.
A la luz de estos datos yo creo que este no ha sido
un 'año bonito' para Segovia. Pienso más bien que ha sido otro año de
oportunidades perdidas. Otro año sin consenso y sin avances de
importancia hacia el futuro de la ciudad. Un año para estar más cerca
de las y los trabajadores, comerciantes y empresarios segovianos que
tratan de salir adelante en esta crisis con salida aún lejana.
Aunque quizá Pedro Arahuetes, desde su mullido sillón
de la planta noble de la Casa Consistorial, en la Plaza Mayor, piense
que este año, a pesar de algunos berrinches, ha sido 'muy bonito'.
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