Ver
Planos Históricos
de la Casa de
la Moneda: |
|
►1607 |
|
►1678 |
|
►1772 |
|
►1861 |
►Plano
de
ubicación de la
Casa de la Moneda |
| |
►Traducción
en
Esperanto |
|

Prensa
de volante fabricada en la Casa de Moneda de Sevilla
en 1735 e instalado en el Real Ingenio de Segovia
para acuñar una nueva serie de moneda de cobre que
comenzó en 1772. A partir de esta fecha, los ingenios
sólo fueron utilizados para adelgazar las láminas
de metal y no para acuñar la moneda como antes.
Esta prensa está actualmente en el museo del Alcázar
de Segovia.
|

Cuños
cilíndricos |
| |
|
| |
| |
|
Historia
de la Ceca
La
Casa de Moneda Vieja de Segovia
La
industria de la moneda en la ciudad de Segovia tiene una
larga y sugestiva trayectoria cuyo origen se remonta a
la época romana cuando, entre los años 30
y 20 antes de Cristo, se acuña una moneda de bronce
cuyos abundantes ejemplares hoy constan con el testimonio
más antiguo que se conoce del nombre de la ciudad.
Ya
en la época de la Reconquista, se vuelve a acuñar
moneda en Segovia y, en el año 1136, el emperador
Alfonso VII hace donación al obispo don Pedro de
la cuarta parte de la moneda que se fabrique en esta ciudad
para la construcción de la antigua catedral, Santa
María. El donativo fomentó el asentamiento
y prosperidad en la ciudad, creando empleo y suministrando
moneda para el comercio y hoy consta como el documento
más antiguo que conocemos sobre esta industria
tradicionalmente segoviana.
En
1455, el rey Enrique IV, construye una nueva Casa de Moneda
cuyas primeras monedas estrenan por primera vez un pequeño
acueducto como la marca de ceca, símbolo que se
llegará a conocer en todo el mundo por aparecer
en todas las monedas acuñadas en esta ciudad durante
más de 400 años. Esta fábrica, la
"Casa Vieja de Moneda", ubicada cerca de donde
el acueducto penetra la muralla de la ciudad, acuña
su última moneda en 1681 - igual que su primera
- a martillo.
|
Nueva
Tecnología
Hacia
mediados del siglo XVI, la tecnología alemana transforma
el antiguo procedimiento de la acuñación
a martillo, en uso desde que se inventó la moneda
cerca del año 700 a.c., en un proceso mecanizado
mediante el empleo de ingenios de laminación impulsados
por grandes ruedas hidráulicas. Este proceso llega
rápidamente a España gracias a la Casa de
los Austrias. Hacia finales de 1580, Felipe II culmina
una serie de negociaciones sobre artillería y maniobras
de tropas con su primo, el Archiduque Fernando de Tirol,
que en agradecimiento le regala varios de estos aparatos
que se iban fabricando para este propósito en la
Casa de Moneda de Hall, cerca de Innsbruck. En febrero
de 1582 le envía los técnicos necesarios
para preparar su implantación en España.
|

La
maquinaria en el Real
Ingenio fue movida por
grandes ruedas hidráulicas similares a ésta.
|
En
principio, se pensaba ubicar los ingenios en Sevilla donde
llegaba el metal americano y parece que también
se consideraron otros sitios: Lisboa, Toledo y Madrid.
Pero en mayo de 1583, por deseos particulares de Felipe
II, se elige un antiguo molino de papel y harina sobre
el río Eresma en Segovia como el emplazamiento.
La obra del nuevo edificio se comienza el 7 de noviembre
de 1583 bajo las trazas dadas por el famoso arquitecto
Juan de Herrera, que se había reunido poco antes
en el molino con el propio Rey y los técnicos alemanes.
La flamante maquinaria llega a Segovia el 1 de junio de
1585 y en cuatro semanas ya se había acuñado
la primera prueba. En marzo de 1586 el Ingenio comienza
su producción regular, funcionando simultáneamente
con la Casa Vieja, pero con absoluta independencia, durante
casi un siglo.
Aunque
el Ingenio de Segovia era la fábrica de moneda
más avanzada del país, la Casa de Moneda
de Sevilla captó la mayor parte de la producción
debido a su proximidad al puerto de entrada de los metales.
El Ingenio mantuvo la ventaja tecnólogica hasta
1700 cuando se instalan prensas de acuñación
a volante en Madrid y Sevilla. Pero durante los primeros
años de su actividad, no había más
de una docena de plantas similares en todo el mundo. Su
novedad se debía a la gran fuerza que los ingenios
aplicaban sobre la tira de metal mientras pasaba entre
dos
cuños cilíndricos, permitiendo la acuñación
de monedas más circulares, grandes y nítidas
que el golpe de martillo.
La
moneda circular del Ingenio fue recibida por su valor
facial sin necesidad de pesarla, ya que la gráfila
en sus bordes frustraba las pícaras intenciones
de los que cercenaban trozos de oro y plata de las monedas
con bordes irregulares acuñadas a golpe de martillo.
Los
gigantes cincuentines (50 reales de plata) y centenes
(100 escudos de oro), de 76mm de diámetro, eran
producidos exclusivamente en el Ingenio, obsequios que
los reyes repartían con orgullo entre la nobleza
europea que les acompañaba en visitas a esta fábrica,
que se llegó a conocer como una de las maravillas
del mundo.
Aparte
de su singularidad tecnológica, el Real Ingenio
de Segovia funcionó con absoluta independencia
del resto de las casas de moneda: era propiedad particular
de la Casa Real, construido por Felipe II con su propio
dinero y administrado a través de la Junta de Obras
y Bosques con reglas y ordenanzas propias, a diferencia
de las demás casas de moneda que fueron gobernadas
por el Consejo de Hacienda. El Rey prudente utilizó
el numerario procedente de su fábrica particular
para el sustento de sus criados en los Reales Sitios de
Segovia, Madrid y su entorno.
El
famoso Real Ingenio funciona a lo largo de 282 años
con los altibajos de la economía en general. En
1730 se cierran definitivamente las casas de moneda de
Toledo, Granada, Valladolid, Burgos, Cuenca, La Coruña
y la "Casa Vieja" de Segovia - aunque muchos
de estos ya habían dejado de funcionar - y se centralizan
todas las acuñaciones de plata y oro en Madrid
y Sevilla y las de cobre en el Ingenio de Segovia.
Historia
Reciente
En
1868, el Ingenio fue definitivamente cerrado junto con
la Casa de Sevilla, ambos cayendo ante los continuos impulsos
centralizadores de Madrid, donde en 1861 se inauguró
una gran casa de moneda con maquinaria movida por vapor.
El noble edificio segoviano fue vendido en 1874 y utilizado
como un molino de harina hasta 1974 cuando fue abandonado
y posteriormente vendido. Durante los años 1980
hubo varios intentos por parte del Ayuntamiento de Segovia
para comprar el edificio a su nuevo dueño particular
ya que éste mantenía el edificio abandonado
y sin darle uso alguno y los deterioros en su estructura
avanzaban.
Sin
éxito en sus intentos para rescatar el edificio,
el Ayuntamiento, con la aprobación del Gobierno
Regional, inició en 1989 el proceso de expropiación
que continua hasta hoy, aunque en 1995 el Tribunal Supremo
de la Nación desestimó el último
recurso del dueño particular. A pesar de estos
trámites burocráticos necesarios, el monumento
histórico languidece en total abandono hasta hoy
en día mientras los políticos locales, regionales
y nacionales regatean sobre la cuantía final de
la expropiación y sobre quien debe pagarla. La
conclusión de este proceso es necesaria antes de
que se puedan comenzar las obras de rehabilitación.
Hoy,
este singular monumento, obra de Felipe II y Juan de Herrera,
forma parte integral del conjunto monumental segoviano
declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en
1985. Ubicado al pie del famoso Alcázar de Segovia,
en la zona histórica más protegida de la
ciudad, ha sido declarado Bien de Interés Cultural,
siendo la muestra de arquitectura industrial más
antigua aún en pie de España, y posiblemente
del mundo entero. |