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Taller de Papel
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este taller
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En el emplazamiento del
Real Ingenio existía una fábrica de papel desde 1487,
que fue el molino -propiedad de Antonio de San Millán-
que compró Felipe II en 1583 para emplazamiento de su
fábrica de moneda. Este molino disponía de 3 ruedas
hidráulicas para fabricar papel: una rueda movía 18
mazos repartidos en 6 pilas, otra 15 mazos en 5 pilas,
y la tercera 12 mazos repartidos en 4 pilas, siendo
necesario suprimir esta última durante la obra de los
edificios para la moneda. Además, el molino de San
Millán tenía 3 rodeznos para moler harina.
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Tras la construcción del
Real Ingenio, el llamado Molino Viejo quedaba
con dos ruedas para fabricación de papel y dos para
harina. La producción de papel continuó hasta 1590,
por deseo expreso del rey, a la vez que se fabricaba
moneda en el nuevo edificio construido por Juan de
Herrera. A partir de dicho año, se sacó toda la
maquinaria, aparejos y demás enseres para la
producción de papel, y se llevaron al Monasterio de El
Escorial, donde sirvieron para fundar el molino de
papel de los frailes que allí vivían. El traslado de
la maquinaria en 30 carros de bueyes, y el montaje y
ensayo del nuevo taller de papel en “San Laurenzio,
donde es el molino de Las Piedras”, corrió a
cuenta del Real Ingenio.
Un siglo más tarde, los
técnicos del Real Ingenio ayudaron a establecer otra
fábrica de papel: el Molino del Arco, en Palazuelos,
sobre el río Eresma, unos cinco kilómetros aguas
arriba de la Casa de la Moneda (hoy destilerías de
Whiskey DyC). Allí se fabricó papel desde 1684 hasta
después de la guerra de independencia, con ocho ruedas
hidráulicas y 64 operarios. En 1719 lo arrendó un
francés llamado Dupuy, con la condición de enseñar su
industria a los trabajadores del país.
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Hubo otra fábrica de
papel al principio de la Alameda, de Don José Riber,
quien tenía nada menos que cinco fábricas de papel
sobre los ríos Eresma y Clamores en Segovia, todas
destinadas a la producción de papel de librillos de
fumar, y que empleaban de 250 a 300 familias.
Carlos de Lecea escribe en 1897 que la industria
papelera en Segovia aún mantenía más de 200
familias.
Recordando la industria
papelera segoviana, el reconstruido taller de papel
del Real Ingenio, producirá todo tipo de papel
artesanal con mazos de triturar movidos por una
rueda hidráulica. El papel se utilizará para los
certificados de origen y garantía que acompañarán a
las medallas. Además, se fabricará papel para los
estampados del taller de grabado, así como para
otras aplicaciones artesanales y comerciales, como
invitaciones de boda, felicitaciones, etc. Se
producirá papel también por encargo y para la venta
directa para usos particulares.
Fotos arriba del Museu
Molí Paperer de Capellades (miembro
Comité Científico). |
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